Teuchitlán y sus Guachimontones: arquitectura monumental precolombina

A escasos 50 kilómetros de Guadalajara, se encuentra un conjunto de construcciones circulares que tiene una antigüedad calculada en 2,400 años.

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Teuchitlán, Jalisco.- Los arqueólogos ortodoxos siempre negaron que en el occidente del país, hubiese ciudades con arquitectura más elaborada que simples chozas.

Los Guachimontones, en Teuchitlán (a 50 kilómetros de Guadalajara), hicieron que esa apreciación se corrigiera.

El conjunto de construcciones circulares, en las que hay pirámides en el centro rodeadas de las bases de lo que fueron casas u adoratorios, tiene una antigüedad calculada en 2 mil 400 años.


El dios precolombino que se adoraba principalmente era Ehécatl, el dios del viento azteca, para quien se realizaba la ceremonia de «El Volador«, en la que un danzante subía y se recostaba boca abajo en la punta de un alto tronco situado en medio de la pirámide circular mientras los teuchitlán bailaban abrazados formando un círculo alrededor de la pirámide.

Hay figuras de barro que dan cuenta del rito al viento.

Como siempre sucede, es muy poco lo que se ha excavado y reconstruido, y se calcula que lo que se aprecia ahora en las ruinas de pirámides circulares (consideradas como las más raras del mundo según Discovery Channel) es apenas un 10 por ciento de lo que abarcó la ciudad de la cultura Teuchitlán.

La principal actividad de la llamada tradición Teuchitlán fue el comercio y su gran especialidad fue el tallado de obsidiana, en lo que lograron niveles de excelencia, como se ve en el museo de sitio de Los Guachimontones.

Tal fue su dominio del trabajo de obsidiana que consigieron hacer cuchillas de filo quirúrgico que siguen tan filosas y finamente trabajadas como hace siglos que las tallaron. 

El enclave arqueológico fue descubierto por el estadounidense Phil Weigand, quien estaba casado con una arqueóloga nacida en Teuchitlán. En 1970, Weigand y su esposa, Arcelia García, se dieron cuenta que justo en el nacimiento del río Ameca, que está en la zona urbana de la cabecera municipal y que es el mismo afluente que divide a Jalisco de Nayarit al desembocar en el Pacífico, había los restos de un taller de obsidiana.

El matrimonio dedicó casi cuarenta años a la excavación y estudio del sitio, que ahora es punto obligado de visita en Jalisco.

Antes de ellos, la tradición Teuchitlán era completamente desconocida.

Teuchitlán está a la orilla de la presa De la Vega, en la que hay indicios de la construcción de chinampas para la siembra y cosecha de alimentos de los teuchitlán.

-Los otros atractivos de Teuchitlán

Anteriormente, el río Ameca corría sin ningún tipo de urbanización por cerca de kilómetro y medio antes de llenar con sus aguas (y las de abundantes manantiales que hay bajo la zona restaurantera) la presa de la Vega.

Hace unos años, gobiernos municipales construyeron un andador en el que hay asadores, aparatos de ejercicio, lanchas y muy agradables paisajes, en los que propios y extraños acuden a pasar la tarde.

Además, el río rebosa de vida, y está lleno de aves, mojarras y ranas, estas últimas la especialidad culinaria teuchitlense.

Zona privilegiada en recursos hidráulicos, de los que se dice son la mitad de los que había al tiempo de la fundación de la ciudad indígena, hay también varios balnearios en los cuales refrescarse.

En el nacimiento del río, justo frente a donde se descubrieron los primeros indicios de las ruinas de la ciudad indígena, está el balneario El Rincón, que en sus terrenos tiene el nacimiento del río Ameca.

A medio camino entre el venero y la presa, a la vera del río, está el balneario El Río Escondido, con muchos atractivos y diversiones acuáticas.

Sobre la carretera, a un par de kilómetros de la entrada a la cabecera municipal, está el Parque Acuático Teuchitlán.

Cuando el hambre apriete, la opción en ir a la zona restaurantera que está en la entrada al pueblo. Buena comida, alegría, mariachis y la opción de escoger vivo el pescado que se va a comer, criados como están en pozas de agua pura que brota del subsuelo y que va a dar a la presa.

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