Manzanilla de la Paz: bosque a la sombra de Mazamitla

Su actual nombre le viene de la abundancia de árboles de tejocotes, también conocidas como manzanillas, y lo pacífico de la vida cotidiana

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Manzanilla/Jalisco/Noticias.- Aunque es un lugar bello y con características particulares, no todos los visitantes que van a Mazamitla se detienen en Manzanilla de la Paz.

Si los viajeros fuesen un poco más curiosos, se encontrarían con un poblado donde hay rincones en que el tiempo no ha pasado.

Así, la venta de pajaretes (leche recién ordeñada con chocolate y un toque de alcohol de caña) es común aquí. Las carnicerías al estilo de antes, consistentes en una mesa en la que hay ganchos de la que pende la carne, a un lado de un oloroso cazo lleno de chicharrones es otra de las visiones que se encuentra uno en las calles de esta población.

Su actual nombre no es el original.

Se llamaba San Miguel de las Flores, y su actual patronímico le viene, primero, por la abundancia de árboles de tejocotes, también conocidas como manzanillas, y el resto del nombre honra lo pacífico de la vida cotidiana en el pueblo.

Rodeado de bosques, las principales artesanías y aprovechamiento son de los árboles de pino y encino.

Para deleitar el paladar, tiene una rica variedad de quesos, crema, la torta de requesón, chorizo, frutas en conserva, ponche de frutas y varias cosas más.

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El trazo urbano, o más bien la falta de éste, le da su propia identidad a la Manzanilla. Las calles suben, bajan, hacen esquinas cerradas, se angostan o se ensanchan según las ganas que tenían en el momento los diseñadores del pueblo.

Claro que no todo está desordenado y hay calles bien trazadas, entre las que encontrará diversos comercios de comida y artesanías.

La Vieja Casona

Para hospedarse, si se me permite, recomiendo como mejor opción el Hotel La Vieja Casona, ubicado justo a un lado del templo principal. Se encuentra en lo que fue una casa antigua que se ha adaptado a las funciones de hotelería.

El hotel, con sus habitaciones hechas de madera en su mayor parte, pueden tener vista a la plaza principal y algunas de ellas tienen jacuzzi.

En la parte de atrás, está la ampliación de habitaciones para más personas, en las que llegan a caber hasta ocho huéspedes.

Este hotel tiene una característica especial: tiene un enorme rancho en el que sus huéspedes pueden ir a gozar del campo y de una carne asada en medio de predios verdes y enormes árboles, parajes que no tienen ni una brizna de basura.

Bellezas naturales

En cuanto a las bellezas naturales de la Manzanilla de la Paz, están sus tres presas: El Chiflón, Villa Morelos y San Rafael.

El mirador el Centenario (mejor conocido como El Cerro Pelón o Palos Verdes), ofrece una panorámica espectacular de la Sierra del Tigre, con bosques, montañas y valles que impregnan el aire con olor a trementina.

Desde aquí puede admirar a lo lejos el nevado de Colima, y muchos poblados de la región entreverados en montañas y valles.

Una cosa es indudable: una vez que vaya a la Manzanilla de la Paz: se la va a pasar excelente en esta tranquila esquina de la geografía jalisciense.

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