Guadalajara/Jalisco/Noticias.- Si usted visita esta ciudad, sin duda entre sus comidas estará, por lo menos, una torta ahogada.

Parte indispensable de la cultura de la ciudad, tiene un origen que no puede determinarse con exactitud.

Una versión dice que la torta ahogada fue creada, sin querer, por un jornalero que llegó hambriento a su casa, en la que estaban solamente los ingredientes básicos: carnitas, un birote, frijoles y salsas de jitomate y de chile de árbol de Yahualica.

Una vez que comió y tras gustar de la combinación de sabores conseguida, preguntó a su esposa por la receta de las salsas.

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Este involuntario inventor, dicen, se llamó Luis de la Torre. A partir de él otros copiaron su receta, e incluso se atribuyen su creación.

De esa supuesta receta original tomó la idea Ignacio Saldaña, «El Güerito», quien desde 1959 vende tortas ahogadas y se atribuye ser pionero en el ramo.

Ignacio Saldaña, «El Güerito».

Lo único cierto es que la torta apareció en el horizonte tapatío y conquistó a sus habitantes, que tienen fama de ser difíciles de convencer.

Tan difícil como establecer su origen es determinar cuáles son las mejores.

Un puesto que ni con la pandemia está vacío es el que está en Epigmenio González y Manzano, a dos cuadras del Hotel Misión Carlton, de nombre «El Príncipe Heredero».

Tortas «El Príncipe Heredero».

Ahí se atribuyen ser los creadores de las tortas, y cuelgan en las paredes los distintos artículos de prensa que les han hecho al respecto.

Inventores o no, tienen la fama bien ganada de ser muy sabrosas, por lo que todos los días tienen atiborrado de gente, como si regalaran la mercancía.

Hay muchos más lugares, pero sin duda uno de los que se han creado celebridad es del de Don José, el de la bicicleta. Así es conocido.

Don José el de la bicicleta.

Él también está en el centro, en la calle Mexicaltzingo, entre la Calzada Independencia y la Avenida 16 de septiembre.

El sobrenombre le viene porque cuando comenzó a venderlas, hace 50 años, lo hacía en una bicicleta que le servía de transporte y puesto ambulante.

Ahora ya tiene local, pero siguen siendo las tortas de la bicicleta.

Otro famoso tortero es Takashi, quien despacha desde hace años a media cuadra de la Rectoría General de la Universidad de Guadalajara.

Tortas Takashi, con su dueño atendiendo a sus comensales.

El nombre japonés no es casual: Takashi es tapatío descendiente de japoneses. Con la disciplina de la cultura oriental, ha creado una base fiel de clientes.

Hay más marcas: Tortas Rica, Tortas Robert’s, Tortas Las Famosas, que son toda una cadena; Tortas Las Rubalcava, tortas esto, tortas aquello…

Cada cliente decide en dónde tienen mejor sazón de salsa y de los ingredientes.

Por cierto, la torta ahogada no debe ser necesariamente de carnitas. Las hay de panela y de camarones.

Esta última es creación de un creativo vendedor de mariscos. Salvador Hermosillo, universalmente conocido como «El Negro», quien empezó en el barrio de Santa Teresa vendiendo sus delicias en un pequeño puesto ambulante.

El negocio creció hasta ser un restaurante famoso por lo rico de sus platillos, con recetas originales de Salvador, también en Santa Tere, y ahí creó la ahogada de camarón.

«El Negro» con la actriz Silvia Navarro.

Ésta tiene el matiz de ser bañada con una salsa de mayonesa y chipotle que le da un sabor único. Su creación es ahora imitada en toda la ciudad.

Usted, amable lector, decidirá cuál de las opciones ofrecidas le parece la mejor. En gustos (y en panzas) se rompen géneros.

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