Hija comparte su experiencia tras perder a su padre por Covid-19

En una carta a MetrópoliMx, la señora Diana Ochoa habló del fallecimiento de su padre, José de Jesús Ochoa Barba, en el Hospital Civil Nuevo de Guadalajara.

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Guadalajara, Jalisco (Noticias).- La señora Diana Ochoa compartió directamente al reportero un texto que escribió tras perder a su padre, José de Jesús Ochoa Barba, por Covid-19.

Don Jesús murió en el Hospital Civil Nuevo de Guadalajara. La intensión de ella es hacer conciencia sobre las consecuencias funestas de la enfermedad y llamar a la población en general a cuidarse y evitar contagios.


Por esa razón, compartimos el sentir de la señora Ochoa con el público lector de MetrópoliMx Jalisco:

«… Covid es una terrible pesadilla. Como muchos, mi Papi lo tenía, y teníamos nosotras demasiado miedo, no sabíamos qué nos esperaba; pensábamos que acudir al hospital todo empeoraría…

…Mi Papi fue quien decidió que lo atendiéramos en casa…

…Se rentaron tanques de oxígeno y otro más que la familia nos prestó,;empezamos con todo el tratamiento que el médico nos indicó…

…Los días siguientes, nuestros acompañantes eran el termómetro, el glucómetro y el oxímetro, aparte de la bitácora para registrar todo, y alarmas cada 3 horas…

…La casa se volvió un hospital en donde las enfermeras éramos mi hermana y yo, aparte de mi tía, que nos daba indicaciones de todo, y el médico que gracias a Dios lo veía 2 veces al día…

…Me hice una señora de creer en los remedios caseros para la tos, y empecé a darle de todo tipo para tratar de verlo mejor…

…Una semana sentíamos que la librábamos porque en vez de bajar seguíamos muy bien, pero el oxímetro empezó a decirnos que algo no estaba bien. Empezó cada día a bajar más su oxigenación…

…Hasta que el día 21 de noviembre no pudimos hacer más en casa y se tuvo que llamar a la ambulancia. Antes de que llegara la ambulancia nos tomamos todos de la mano y (comenzamos a) rezar con mucha fe, porque su oxigenación era de 32; sí, así es, 32, y aún así el se levantó de la cama para sentarse en la silla para poderlo subir a la camilla. Él quería ser ya intubado porque era la última oportunidad, sus palabras fueron: “qué se haga lo que se tenga que hacer para vivir»…

…Nos fuimos mi hermana y yo en la ambulancia para entregar a mi papi, y lo llevamos al Hopsital Civil nuevo porque su hermana menor (mi tía) sería quien lo recibiría porque ella trabaja ahí mismo, y él por eso accedió en ir con ella. Con mucho miedo ingresó, pero con esperanza de seguir luchando. Yo, con lágrimas en los ojos, le dije: “échale ganas, que acá te esperamos tu familia; te amamos, Papi”. Su respuesta fue: “sólo voy de vacaciones”, y sin soltar su rosario de la mano….

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…Mi hermana fue la que llenó todo el papeleo porque yo ni cabeza tenía, estaba derrumbada y con mucho miedo de no volver a verte…

…Y desde ahí se empezó una pesadilla: el no verlo, el no abrazarlo, el no cuidarlo, estar muy lejos de ti y sin poderle decir que todo estaría bien…

…Ahora todo sería por llamadas, las cuales yo recibía. Dos llamadas por día, una en la mañana y otra en la noche, y siempre con miedo a responder esas llamadas de número desconocido. Con miedo a que me dieran la mala noticia, el no dormir pensando en cómo estarías, Papi. Empezaron las malas noticias: que su riñón empezó a fallar y tenían que empezar hacerle hemodiálisis, y que no había una gran respuesta, que al contrario, se ponía muy mal. Le hicieron dos pruebas PSR, las cuales salieron negativas: ya no era COVID, ya era neumonía severa (pero el COVID ya había hecho el daño en su cuerpo), y que era el paciente más grave de terapia intensiva y que era un milagro el que siguiera vivo a pesar de sus niveles tan elevados de urea, creatinina, potasio, ventilador, peep, saturación, leucocitos… Tantas cosas que aprendimos para poder saber más a fondo su salud. Nosotros seguíamos con mucha fe pidiendo y orando por ti a cada hora, aunque las esperanzas eran muy pocas. Nos refugiamos en Dios y la Virgen…

…El día 7 de diciembre, como era costumbre rezar a las 7 pm, y mientras rezábamos recibí una llamada, en la que la Doctora me dice que mi papá está muy grave y que todo está muy mal ya. Colgué y lloré…

…Mi mamá, al escuchar, pidió a Dios y la Virgen que no sufriera más y que mejor se lo llevaran, que se lo ponía en sus manos y que se hiciera su voluntad. Al terminar el rosario vuelvo a recibir otra llamada, la cual me dio tanto miedo contestar, y me dicen que me hablan del hospital y que si era familiar de Jose De Jesus Ochoa; les respondo que sí, que soy su hija y me dicen que había fallecido, que su corazón había dejado de latir y que había fallecido a las 8 pm. No lo creía. Lloré, grité por qué él. Entra uno en estado de shock. Me dicen que debemos de ir a reconocer el cuerpo y hablar a la funeraria para recogerlo…

…Vamos en camino y sin poder creerlo mis hermanas y yo. Ya nos esperaba mi tía para apoyarnos. Entra mi hermana a reconocer a mi papá, y mientras ella entraba yo me quedé afuera en el pasillo de terapia intensiva, pensando que sólo fuera una equivocación…

…Sale mi hermana llorando y confirmando que sí había muerto mi papá. El peor día de mi vida…

…Pero hoy escribo esto porque mucha gente no cree en el COVID sí existe y se lleva a los que más queremos, y es tan doloroso ver cómo van muriendo silenciosamente…

…Hoy, gracias a Dios, no sufres más, Papi. Ya estás descansado y disfrutando de la Gloria de Dios. Sólo danos mucha fuerza, papito, para seguir adelante. Tu pérdida nos duele tanto… Gracias, Dios, por mandarme al mejor papá del mundo…

…Quien lo conoció sabe la calidad de ser humano que era él…

…Un ángel que regresó al reino de Dios. Te amo, Papi…«.

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#Covid #JoseDeJesusOchoaBarba

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