El Tráiler de la Muerte: Cuando dejaron a los muertos en baldíos

Fue un fiscal quien sugirió al entonces titular del IEPC, Luis Octavio Cotero Bernal, el almacenamiento de cuerpos en cajas refrigeradas de tráilers.

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Tlajomulco/Jalisco/Noticias.- En septiembre de 2018, vecinos de Tlajomulco reportaron la presencia de una caja de tráiler que despedía olores a podrido.

Para sorpresa de todo el país, era un tráiler lleno de cadáveres. Lo dejó ahí las propias autoridades del estado.

El reporte se hizo un día después de que algún empleado gubernamental dejara el camión ahí. Lo reportaron cuando empezó a derramar líquidos de cadáver y a oler de manera pestilente.

Dentro de ese camión había 273 cadáveres, dejados en el camión y en la calle, porque la actividad criminal tenía sobresaturadas las instalaciones del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses.

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La escalofriante (y ridícula) idea de congelar cuerpos en un camión se presentó después de que las autoridades mexicanas prohibieran la incineración de cuerpos en 2015.

Ello llevó al rebase total de la capacidad de conservación de cadáveres en espera de ser identificados.

Morgues y bodegas del IEPC pronto se vieron saturadas de muertos, que incluso saturaban con sus líquidos pestíferos las cañerías, según informó en su momento el diario inglés «The Guardian«.

Fue un fiscal, afirmó el medio inglés, quien sugirió al entonces titular del IEPC, Luis Octavio Cotero Bernal, el almacenamiento de cuerpos en cajas refrigeradas de tráilers.

Este tipo de estrategia ya había sido utilizada en Guerrero, Durango, Tamaulipas y Baja California por lo que se aceptó como solución.

En 2018, Cotero, apabullado por la desaparición de una de sus hijas y la creciente sobrecarga de cadáveres en el camión, tomó fotos de los cadáveres y envió un mensaje a la Fiscalía: “Si no mueven este maldito contenedor, lo voy a estacionar frente a la oficina del fiscal general o al palacio de gobierno en Guadalajara».

Hubo cuerpos que tenían más de un año almacenados, de manera que pronto se requirieron dos camiones.

Los tráilers anduvieron de un lado a otro en los días siguientes: en la colonia La Duraznera; en otro predio a 20 minutos del IJCF; luego, fueron a dar al predio de Tlajomulco, a 30 kilómetros de la morgue, en el que se reveló su macabra carga.

Cuando abrieron las puertas del primer camión, el hedor era tan fuerte que provocó arcadas en los investigadores. Los cuerpos estaban amontonados y el contenedor “cubierto por una capa fuerte de putrefacción”.

Según las autoridades, los cadáveres estaban en perfecto estado de preservación. Eso ayudó a detonar el escándalo nacional.

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