El Huapango, inmortal obra del tapatío José Pablo Moncayo

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Guadalajara, Jalisco.- Melodía imprescindible en los días patrios, que deleita el oído e inflama los sentimientos del mexicano, el Huapango de José Pablo Moncayo ha traspasado tiempo y frontera para instalarse como una de las canciones más representativas de nuestro país.

Algunos no dudan en llamarla el segundo himno nacional mexicano.

Compuesta por José Pablo Moncayo García, fue estrenada el 15 de agosto de 1941 en el Palacio de Bellas Artes, interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional dirigida por el Maestro Carlos Chávez, fundador del conjunto sinfónico.

La obra se inscribe en el periodo de nacionalismo revolucionario, que duró desde inicios de 1930 hasta mediados de la década de 1940.

Durante el gobierno de Manuel Ávila Camacho se buscó la unidad nacional ante la inminente llegada de las acciones bélicas de la Segunda Guerra Mundial a nuestro país, por la entrada de Estados Unidos al conflicto.

José Pablo Moncayo, nació en Guadalajara en 1912, y fue estudiante del Conservatorio Nacional de Música, en donde tuvo compañero a otro músico notable, el también jalisciense (de San Gabriel), Blas Galindo.

El compositor fue, primero, subdirector de la Orquesta Sinfónica Nacional; en 1945, fue nombrado subdirector; en 1946, ascendió hasta la dirección y ahí permaneció hasta 1952. El destacado músico falleció en 1956.

Aunque compuso muchas obras igualmente notables, es casi universalmente conocido por su Huapango.

El Huapango ha traspasado fronteras y ha sido interpretado por orquestas de todo el mundo.

Un mariachi que se precie de ser un conjunto de calidad debe tocar esta melodía con maestría.

Es imposible no conmoverse con la melodía. Su calidad como segundo himno del país puede ser exagerada, pero no es menos cierto que no hay mexicano que se quede indiferente al escucharlo.

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