Guadalajara, Jalisco.- Acusado por un desfalco de 100 millones de pesos en detrimento de la Exportadora de Sal de Guerrero Negro, en Baja California Sur, el ex director Jorge Humberto López-Portillo Besave dio su versión de los hechos en una entrevista concedida a Metrópolimx Jalisco

El intento de romper la red de complicidades entre funcionarios mexicanos y directivos de la empresa Mitsubishi que opera en la salinera más grande del mundo, según la versión del político jalisciense, fue la razón de la acusación en su contra por el supuesto desvío millonario que, en sus palabras, nunca existió.

Reveló que la empresa japonesa Mitsubishi se adueñó, literalmente en los hechos, de la sal mexicana para su comercio monopólico en Asia.

«Las acusaciones que se hacen en mi contra han sido urdidas para tapar una red de complicidades de funcionarios mexicanos con la trasnacional Mitsubishi para que esta compañía siga controlando el negocio desde dentro la paraestatal Exportadora de Sal, en perjuicio de México y sus finanzas«, señaló. 

Acusó al entonces secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, de proteger la red de complicidades que el panista Mario Cantú, ex coordinador de minería de la Secretaría de Economía, había tejido dentro de ESSA.

Expuso que este personaje que es quien estuvo detrás de todas las acusaciones que se le hicieron, las cuales calificó de infundadas.

El dinero que le acusan haber desviado son cerca de cien millones de pesos, mismos que justificó con la obligada compra de una barcaza que necesitaba la compañía; en el pago de impuestos al Ayuntamiento de Mulegé, que es donde está la salinera, y en otras compras.

Sostuvo que nunca existió fraude de su parte, lo que demostró al reportero con abundante documentación.

El problema es que la compañía japonesa Mitsubishi tenía al menos a tres personas colocadas dentro del Consejo de Administración de Exportadora de Sal, para que manipularan los precios de la sal mexicana (la de mejor calidad en el área del Océano Pacífico), operando siempre en favor del conglomerado japonés, que se lleva prácticamente toda la producción y monopoliza el comercio salino en China, Rusia, Corea, Estados Unidos y Canadá.

Tal es el grado de control que tiene Mitsubishi sobre la producción de la paraestatal mexicana que, dijo José Humberto López-Portillo Besave, en los países mencionados anteriormente los japoneses presentan la compañía gubernamental como propiedad de Mitsubishi.

Toda esa serie de irregularidades permiten que los japoneses presuntamente voten ellos mismos por los precios con ventaja con los que la sal mexicana les va a ser autovendida, por lo que no permiten la comercialización de sal a otros países, lo que hace que México viole varios acuerdos comerciales internacionales tras caer en el delito de dumping, hecho por una compañía de la misma secretaría del gobierno que debería vigilar que no sucediera.

Siempre dentro de la versión del político jalisciense, el gran artífice de que ESSA sea controlada por una compañía japonesa y algunos funcionarios mexicanos se beneficiaran de ello, es el ex secretario de comercio y jefe de negociaciones del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá en el sexenio de Ernesto Zedillo, el sonorense Herminio Blanco Mendoza.

De acuerdo a lo dicho por Jorge López-Portillo Besave, Herminio Blanco trabajaba como supuesto asesor de Mitsubishi en Exportadora de Sal, y defendía los intereses japoneses en detrimento del funcionamiento de la compañía, de sus trabajadores y de México, por un sueldo de un millón dólares al mes.

El político jalisciense estableció que, cuando asumió la dirección general de la salinera, encontró que las condiciones de trabajo y sueldos de los empleados eran malas; la compañía no aportaba nada a la comunidad de Guerrero Negro y  la irregular manera de operar de la compañía la tiene en una permanente y artificial crisis, ya que pudiendo obtener ganancias, como Jorge López-Portillo, asegura sucedió en su gestión, se dan precios ventajosos y trato privilegiado a Mitsubishi para que se lleve la sal mexicana a Asia, vendiéndola con grandes dividendos.

Otra irregularidad que existen es que la Exportadora de Sal cada año realiza devoluciones de dinero al banco que Mitsubishi tiene en Japón, Bank of Tokyo-Mitsubishi, mismo banco que en su filial norteamericana fue sancionado por el FBI por 600 millones de dólares por operaciones irregulares y lavado de dinero.

Denunciar todo lo anterior, según Jorge López-Portillo Besave, provocó que empezara a recibir presiones de parte del ex secretario de Economía, Ildefonso Guajardo y Mario Cantú, de quien dijo que su carrera se ha basado en acciones corruptas desde que estaba trabajando en el sexenio de Felipe Calderón Hinojosa.

Cantú, es amigo de ex secretario de Hacienda calderonista, Ernesto Cordero, y del ex gobernador de Sonora, Guillermo Padrés Elías (quien estuvo en la cárcel por corrupción), a quien favoreció para la construcción de una presa irregular en uno de sus terrenos, cuando Cantú estuvo en la CONAGUA. Cantú, ha sido señalado, además, por tener muchas propiedades que no se explican con su sueldo como funcionario, propiedades que están tanto en México como en Estados Unidos, y que el gobierno del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, debería ordenar una investigación.

Hasta 2016, Jorge López Portillo había podido sortear exitosamente las demandas y acusaciones de parte de ese grupo que trabaja en favor de los japoneses, a ciencia y paciencia de la Secretaría de Economía.

El político jalisciense pedió transparencia en la presentación de pruebas en su contra y para su defensa, además de que apuntó que su lucha era en contra de un grupo de funcionarios que habían fallado tanto a los gobiernos del PAN como los del PRI.

El 14 de septiembre de 2016, Jorge Humberto López-Portillo Besave fue detenido y luego liberado.

Aquí, puedes leer el reportaje completo del caso del político jalisciense:

https://metropolimxjalisco.com/investigaciones-especiales/corrupcion-desde-baja-california-sur-hasta-jalisco

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